Cada vez que saltan los momentos a la mente, nuestros momentos, me exaspero más y creo que la esperanza se desvanece a la nada y me quedo yo sola en el vacío esperando a un imposible; pero de pronto, también erigido de la nada se construye tu rostro en mi alma una vez más y me encadilo con la luz de tu sonrisa y de nuevo se repone mi fe...
No creo que tardes en regresar (en realidad nunca te fuiste) pero te espero ansiosa, moribunda y llena de esperanza que es lo único que me queda de ti porque es lo que mejor me enseñaste.
Grecia Augusta.
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